Las recientes reclamaciones legales de los herederos de las víctimas del Holocausto cuyas obras de arte fueron saqueadas o apropiadas indebidamente por los nazis y las reclamaciones de países “fuente” extranjeros de objetos que creen que fueron exportados en violación del patrimonio o las leyes de exportación, han aumentado la conciencia de la necesidad de realizar una debida diligencia de investigación anterior a la adquisición de la obra de arte.

La palabra procedencia deriva del provenir francés que significa “originar”. Aunque el término a veces, incorrectamente, se usa como sinónimo de “procedencia”, este último es un término arqueológico que se refiere al sitio de excavación de un artefacto o lugar de hallazgo, mientras que la procedencia de una obra de arte es un registro histórico de su propiedad.

Sin embargo, la procedencia de la obra de arte va más allá de ser un registro histórico de su propiedad, también es una descripción de los gustos artísticos cambiantes y las prioridades de coleccionar, un registro de alianzas sociales y políticas y un indicador de las condiciones económicas y de mercado que influyen en la venta o transferencia de la obra de arte.

Así pues, una investigación de procedencia ideal debería proporcionar un registro documental de los nombres de los propietarios, fechas de propiedad, métodos de transferencia, es decir, por herencia o venta entre particulares o a través de una galería de arte o una casa de subastas, y lugares donde se guardó la obra, desde el momento de su creación por el artista hasta la actualidad.

Desafortunadamente tales registros completos e ininterrumpidos de propiedad son raros y la mayoría de las obras de arte contienen vacíos en la procedencia. De hecho, es más común que un objeto tenga un historial de propiedad incompleto que uno completo.

¿Pero por qué es importante la investigación de procedencia? Por dos motivos, uno hace referencia a la autenticidad: la procedencia puede reforzar las afirmaciones de la autenticidad de un trabajo. Sin embargo, dado que los falsificadores de arte a menudo falsifican información de procedencia: falsifican recibos de venta, marcas de propiedad, registros de distribuidores, pegatinas de exhibición, sellos de transporte y aduanas, etc. Es por esta razón, que el historial de procedencia rara vez se acepta como la única prueba de autenticidad.

Y, el otro motivo, hace referencia a la propiedad: una procedencia establecida también puede ayudar a documentar la prueba de propiedad si se disputa el título legal. Los registros de transacciones y otras pruebas de venta o transferencia de propiedad pueden ayudar a determinar la legitimidad de una venta o proporcionar una defensa en las reclamaciones de repatriación y restitución.

Los primeros pasos para llevar a cabo una investigación de procedencia sobre una obra de arte son reunir cualquier información disponible de la pieza en sí, y segundo, examinar el archivo de biblioteca y consulta de recursos históricos de arte.

Asimismo, es muy útil buscar referencias del artista al que se atribuye actualmente la obra de arte, así como, en su caso, todas las atribuciones anteriores. Un buen lugar para empezar la investigación es consultar el catálogo del artista dado que a menudo incluye información de procedencia, historial de exposiciones, referencias de publicaciones, atribuciones, propietarios actuales y características de identificación del trabajo, como dimensiones, inscripciones y condición.

Si bien aún vale la pena consultar las monografías, éstas son generalmente menos útiles que los catálogos razonados ya que pueden estar basadas en fuentes secundarias.

También es aconsejable revisar los catálogos de exposiciones los cuales documentan el propietario y a ubicación de una pieza en un momento específico. Así como, son recursos valiosos los archivos fotográficos que contienen fotografías reales de obras de arte, así como, recortes de catálogos de venta y exhibición.

En definitiva, la investigación de procedencia a menudo es minuciosa y no es fácil de hacer, más teniendo en cuenta que debe tener un carácter interdisciplinario (naturaleza interdisciplinaria particularmente evidente en la investigación de procedencia de la Segunda Guerra Mundial) y ser consciente de que no todos los trabajos tienen una procedencia reconocible pero sin duda es crucial para determinar cuestiones de atribución, autenticidad y propiedad imprescindibles antes de adquirir una obra de arte.

M.Isabel Niño · Socia NIAL Art Law
Abogada especialista en el Mercado del Arte

ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA TENDENCIAS DEL MERCADO DEL ARTE